Ordino Arcalís celebra la incorporación del freeride al programa de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030, un hito histórico que culmina el proceso de consolidación internacional de una disciplina que la estación ha contribuido a impulsar durante casi dos décadas. Desde la primera edición de El Dorado Freeride, en 2006, hasta los primeros Campeonatos del Mundo FIS de Freeride celebrados este 2026, la estación andorrana ha sido uno de los grandes escenarios del desarrollo deportivo e institucional de una modalidad que ahora alcanza el máximo reconocimiento mundial.
La confirmación de la incorporación del freeride al programa de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030 representa un hito histórico para los deportes de nieve y culmina un largo proceso de reconocimiento internacional de una disciplina que, durante las dos últimas décadas, ha experimentado una evolución extraordinaria. En este camino, Ordino Arcalís ha sido uno de los escenarios que más ha contribuido a su desarrollo, consolidándose como una de las sedes de referencia mundial y participando activamente en el crecimiento deportivo e institucional del freeride.
La apuesta y la visión de 2006 se consolidaron en 2015, cuando la estación entró a formar parte del calendario del Freeride World Tour, iniciando una trayectoria de diez ediciones como una de las sedes más emblemáticas del circuito gracias a las características únicas de su terreno, la calidad de la nieve y la capacidad organizativa demostrada edición tras edición.
Este recorrido vivió su punto culminante el pasado invierno, cuando Ordino Arcalís acogió los primeros FIS Freeride World Championships Andorra 2026 by Mammut, los primeros Campeonatos del Mundo de Freeride organizados bajo el paraguas de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS). Una competición que marcó un antes y un después en la historia de este deporte y que representó un paso determinante en el proceso de consolidación internacional que hoy culmina con su incorporación al programa olímpico.
“Ver el freeride formar parte del programa olímpico es una enorme satisfacción y también un reconocimiento a todas las personas, deportistas, organizadores e instituciones que han contribuido a hacerlo crecer. Nos sentimos muy orgullosos de haber formado parte de este camino”, destaca el director de marketing de Grandvalira Resorts, David Ledesma.
Una nueva etapa, también para los deportistas
El hito olímpico también abre una nueva etapa para los deportistas. Riders como Joan Aracil, de Ordino Arcalís y una de las grandes promesas del freeride andorrano, podrán aspirar, por primera vez, a clasificarse para disputar unos Juegos Olímpicos, un horizonte hasta ahora inexistente para los practicantes de esta disciplina. “Para mí es increíble que por fin el freeride sea deporte olímpico. Llevábamos tiempo esperando esta noticia, y ayer llegó de manera inesperada. Sin duda es un impulso de motivación y da muchas ganas de seguir compitiendo al máximo nivel. A mí me ha dado vida otra vez”, explica Joan Aracil.
Más allá de las competiciones celebradas hasta hoy, la entrada del freeride en la familia olímpica representa la consolidación definitiva de un deporte que ha sabido preservar su esencia vinculada a la alta montaña al mismo tiempo que evolucionaba hacia los máximos estándares deportivos internacionales. En este recorrido, Ordino Arcalís ha sido mucho más que un escenario de competición: ha sido uno de los territorios donde esta evolución se ha hecho realidad.
Con este nuevo hito, la estación cierra un ciclo extraordinario iniciado hace casi veinte años y reafirma su compromiso con el futuro del freeride, manteniéndose como uno de los grandes destinos internacionales para la práctica de esta disciplina y con citas como la JAM Extreme FWT Junior.